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La Biografía de Jesse Livermore, unos de los inversionistas mas famosos de Wall Street

Jesse Lauriston Livermore (26 de julio de 1877 —28 de noviembre de 1940) fue un comerciante de acciones en el siglo XX. El fue famoso por ganar y perder varias fortunas durante las quiebras del mercado de valores en 1907 y 1929.


Jesse Livermore comenzó su carrera de comercio a los quince años, anunciando los precios de acciones por Paine Webber. Un amigo lo convenció a poner una transacción con su propio dinero. En su primera transacción, el arriesgó $5 y se gano $3.12 negociando a Burlington. Con estos principios humildes, él empezó comerciar para su propia cuenta. A los quince años, él tuvo ganancias de más de $1000 (que es igual a $20,000 hoy).


Livermore creo sus propias reglas para negociar en el mercado. Durante su vida, Livermore ganó y perdió varias fortunas. El tenia un valor neto de $100 millones después de la quiebra de 1929. El termino perdiendo todo su dinero.


Aparte de su éxito como un especulador de valores, Livermore dejó una filosofía de trabajo para negociar con éxito en la bolsa: uno debe aumentar el tamaño de su posición cuando esta ganando dinero y disminuir su posición cuando esta perdiendo dinero. Irónicamente, Livermore a veces no seguía sus reglas estrictamente. El reclamó que esa falta de adherencia a sus propias reglas fue la razón principal para sus pérdidas después.


El famoso libro “Reminiscenes of a Stock Operator”, por Edwin Lefevre, refleja muchas de esas lecciones. Ese es unos de los libros favoritos de Inversionario. Livermore él mismo escribió un libro, “How to trade in stocks; the Livermore formula for combining time element and price.” Fue publicado en 1940, el mismo año que Livermore se suicidó.


Una vista opuesta de la vida de Livermore es proporcionada por Paul Sarnoff. Sarnoff dice que Livermore fue un comerciante que exagero sus éxitos. El indica que Livermore nunca gano $100 millones durante la quiebra de 1929. El acusa Livermore, a fines de su carrera es como poco mejor que un pregonero.


Livermore llegó a ser un comerciante exitoso bien joven. Livermore gano su dinero siguiendo las tendencias en los precios del mercado. El escogía una acción y la compraba o vendia basado en su precio y volumen. Entonces, él establecería pequeñas posiciones iniciales, y añadía a sus posiciones si empieza a ganar dinero y lo vende si pierde. Esta técnica resulto en ganancias grandes y pequeñas pérdidas. El también corcoveó las tendencias de sentimiento predominante de los mercados en puntos críticos. Por ejemplo, cuándo las personas estuvieron exuberantes en 1907 y 1929, él empezó a vender corto.


Livermore llegó a ser famoso cuando él vendió corto el mercado durante el “Crash” del 1097. El advirtió de las condiciones donde existía una falta de capital para comprar acciones. Con la falta de capital, no habría compradores a la vista para absorber las acciones en venta, conduciendo aún más abajo los precios.


Livermore continuó a ganar dinero en los mercados alcistas de los 1920’s. En 1929, él advirtió que el mercado tenia condiciones iguales a los del “Crash” de 1907. El decidió vender corto varias acciones y añadió a sus posiciones cuando las acciones seguían bajando en precio. Al fin del Crash de Wall Street de 1929, Livermore valió $100 millones después de ganar tanto vendiendo corto.


Uno de libros favoritos de Livermore fue “Extraordinary Popular Delusions and the Madness of Crowds” por Charles Mackay, primero publicado en 1841. Este también fue un libro favorito de Bernard Baruch, un comerciante de acciones y amigo de Livermore que también fue una de las pocas personas que ganaron mucho dinero en el Crash de 1929.


Nadie sabe como Livermore perdio todo su dinero, pero en 1934, Livermore fue suspendido automáticamente como un miembro de la Cámara de Comercio de Chicago. Nunca fue revelado a nadie lo que sucedió a la gran fortuna que él había ganado, pero él lo había perdido todo. Livermore se suicido en 1940, a los 63 años, debido a su historia de depresión que había llegado a ser un factor dominante en sus años finales.

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